Días libres, fuera del tiempo: un anhelado timeout que confirmara esa regla que llamamos vida cotidiana. Pero, atención: días, también –y sobre todo– como radicales libres, como pedazos de tiempo desarticulado y vuelto a articular en una trama que electriza el orden cotidiano. Cada pieza en Días libres hace zoom en experiencias de la vida urbana donde el tiempo se condensa –tacos, filas de aeropuerto, rutinas laborales o trámites bancarios– para extraer de ellas conexiones inauditas. Como esos bloques enladrillados de Kennington que terminan en la Costanera Sur o esa inolvidable pregunta que se arroja en mitad de un taco:…